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“Entrenador coach (conductor de grupos)”

Zaragoza, 6 de noviembre de 2015

Fernando L.

 

ENTRENADOR -COACH (CONDUCTOR DE GRUPOS)

 
El entrenador y sus cometidos evolucionan como todo y más en el futbol profesional donde el entrenador esta rodeado de especialistas en las  distintas parcelas del entrenamiento y tomando más relevancia en el apartado de relaciones públicas.
Me pides un comentario sobre el entrenador y me voy a basar en lo que vivo y percibido en el club al que pertenecemos, dejando a parte las ideas y comentarios sobre el concepto y tipos de entrenador que tantos y muy cualificados autores han plasmado en sus escritos de fácil acceso para los interesados en el tema.IMG_20151104_192801

Así pues dadas las características de nuestro club y la filosofía del mismo entiendo, entiendo que en un principio un entrenador debe tener conocimientos. Aunque soy del parecer que una titulación o una experiencia como exjugador no hace forzosamente un buen entrenador.

Debe tener capacidad de liderazgo que no es otra cosa que ser capaz de influir en los jugadores para conseguir unos objetivos o modificar actitudes mediante la persuasión y el convencimiento. Ser capaces de fijar unos objetivos para corto y medio plaza y realizarlos .

En cada entrenamiento tiene que haber objetivos bien físicos, técnicos o tácticos y no escudarnos en el poco tiempo de que disponemos. Olvidemos un poco tanta carrera continua y tanto tiro a puerta, busquemos la mejora de otras cualidades y condiciones, pues todo lo no aprendido en etapas jóvenes y todo mal hábito no corregido van a ser un gran lastre el día de mañana.

IMG_3392Un entrenador debe saber delegar en sus ayudantes y no tenerlos como meros transportadores de material, haciéndoles participes de los éxitos del equipo, si bien en los los fracasos, la responsabilidad debe asumirla el entrenador pues el único responsable de la toma de decisiones.
Deberá por todos los medios intentar que el vestuario funcione como grupo, estando al tanto de las camarillas que en el puedan surgir.

Establecer norma, como norma de conducta, elegir adecuadamente el momento premio-castigo y buscar la privacidad en la recriminación individual. Trasmitir el saber perder y ganar y no ampararse en decisiones arbitrales y menos delante de los jugadores, toda vez que así fomentamos el olvido de nuestras incapacidades y por tanto nunca conseguiremos superarlas.

Así pues, un poco de humildad. De la derrota también se puede aprender. Que en la relación con los jugadores seamos comunicativos y formadores pero también críticos cuando sea necesario, pero sinceros y justos. Estar dispuestos a atender e informar a los padres y ser sinceros aunque sea duro. A veces, cuando nos pregunten por la evolución de sus hijos, escucharlos, pero la última decisión siempre será la nuestra estemos o no de acuerdo. Hacerles entender que las victorias son consecuencias de un trabajo bien realizado, no un objetivo a costa de cualquier cosa y que también una derrota puede llegar aunque haya un trabajo bien hecho.
Y como colofón, hay que ser optimistas, perder un partido no tiene que ser un fracaso. Puede ser el inicio de algo exitoso. Finalizo expresando mi admiración por aquellos entrenadores capaces de formar y hacer jugadores de fútbol, expresando mi poca empatía con los “roba chicos encantadores de padres “.

F. Lahoz

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